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domingo, 1 de mayo de 2011

Sobre las relaciones abiertas

Anoche sali con un hombre que me puso a pensar en muchas cosas. Gringo, 27 años, bastante atractivo. Hablamos por horas, nos reimos y debo decir que fue de las mejores salidas que he tenido en mucho tiempo; encontré a alguien que me retó intelectualmente, con quien pude hablar tanto de política como de series de televisión y demás. Ahora... hay un pequeño detalle sobre este personaje: esta casado.

Un detalle adicional: esta casado con una bisexual y tienen una relación abierta.

Salí con él porque estaría solo una noche en la ciudad y yo serviría de guía turística como tantas veces lo he hecho. Y cuando sali con él ya conocía los detalles de su relación. Tenía mil preguntas en mi cabeza, de las cuales hice muy pocas. Él me contó que conoció a quién hoy es su esposa siendo muy joven (19 años) y que ninguno de los dos quiere cerrarse a conocer otras cosas. Para ambos la vida sexual es muy importante y tras dos años de relación ella le dijo que le gustaban las mujeres también.

Mientras caminábamos por las calles del centro, él habló acerca de la solidez de su relación, de la tranquilidad que le genera y de cómo sabe que ella es un match perfecto para él. Sin embargo, ella no es un match en todos los sentidos ni en todos los momentos, razón por la cual, no hay problema en abrirse a otras cosas y otras personas. Él no siente celos y vive en paz.

Y yo hoy amanecí feliz de haber podido recordar y comprobar que hay millones de personas en el mundo que no viven en la ecuación marido-mujer-hijos-perro. Que ven el mundo de forma distinta, aman bajo otros esquemas y son felices a su manera. Y sentí esperanza.

Yo no sé si podría estar en una relación formal abierta. Sin embargo, mientras caminaba de regreso a mi casa tuve que aceptar que por muchos años he tenido relaciones abiertas con determinados personajes. En mi cabeza siempre los he enmarcado como el "amigo-erótico" que en inglés vendrían siendo simplemente mis fuck-buddies. Pero de alguna forma, siempre han sido algo más que lo físico, ya sea porque son amigos con los que puedo hablar, ir a cine o a cenar, son personas por las que yo he sentido cariño aunque siempre haya sabido que no hay chance de una relación monógama de verdad. Algunos incluso han evolucionado a algo distinto que ya no entra en la definición de amigo-erótico pero que no me atrevo a clasificar por la ausencia de palabras que tengan sentido.

La cena de anoche me puso a pensar en hasta dónde podría yo llegar. Estas últimas semanas he pensado mucho en los diferentes tipos de relación en donde he estado. Relaciones donde hay poca comunicación acerca de qué somos, pero donde el resto de las cosas se hablan, analizan y piensan. Durante estos años me he encontrado con personas con las que por una u otra razón me rehuso a tener una relación formal pero que a causa de la química que tenemos, de lo bien que nos entendemos y de la cercanía que desarrollamos, terminan siendo seres muy importantes en mi vida, que me enseñan, aportan y cambian. Y con ninguno de ellos la relación fue exclusiva. Fueron relaciones abiertas.

Tal vez la razón por la cual he podido sostener eso, es porque jamás he sentido que son relaciones reales. Siempre son un mierdas-tanto que termina convirtiéndose en algo importante cuando se mira hacia atrás.

Al final del día me conozco... yo soy la reina del doble-estandar, esta perfecto que yo haga cosas, salga y descubra el mundo. Esta perfecto que yo sienta la necesidad de otros elementos y sería ideal poder tener mis escapes de tanto en tanto... pero no voy a ser feliz pensando que mi pareja esta haciendo lo mismo. Y dado que uno no puede pedir estar en una relación abierta de un solo lado, creo que esa no sería una opción para mí.

Sin embargo, después de la cena de anoche... ya no estoy 100% segura.




martes, 8 de junio de 2010

No era psicópata... era Asperger!

La semana pasada fui a tomar un café con la ex-roomie. Y luego de comentar el status de Abercrombie, hablamos de aquellos extraños personajes con los que me he topado. Y por algún motivo le conté la historia del Gringo.

Luego de reirse de mí por salir con semejante personaje, la ex-roomie llegó a la conclusión más inteligente sobre el Gringo. Él debía sufrir en algún grado el síndrome de Asperger. Hasta donde yo sabía este síndrome es una forma leve de autismo. Y la verdad la explación hacía mucho sentido. Al Gringo no se le daba lo de la empatía, no podía relacionarse fácilmente y era un obsesivo de la rutina.

Al día siguiente, en un rato libre divagué en internet y terminé en la página del Síndrome de Asperger de Wikipedia... y encontré la descripción perfecta del Gringo:

"Las personas con síndrome de Asperger no son empáticas; se puede decir que tienen una especie de "ceguera emocional". Las personas con SA en general son incapaces de "leer entre líneas", es decir, se les escapan las implicaciones ocultas en lo que una persona le dice de forma directa y verbal".

Y más adelante dice: "Estas circunstancias conllevan numerosos problemas durante la infancia y la vida adulta. Cuando una maestra pregunta a un niño con Asperger que ha olvidado su trabajo escolar "¿Qué pasa, tu perro se comió tu tarea?", el niño con Asperger permanecerá silencioso tratando de decidir si debe explicar a su maestra que él no tiene perro y que además los perros no comen papel. Esto es, el niño no comprende el sentido figurado de la pregunta o no puede inferir lo que la maestra quiere decir a partir de su tono de voz, postura o expresión facial. Ante esto, y la falta de detección del SA, desgraciadamente la maestra podría concluir que el niño es arrogante, insubordinado o “raro”."

Y si... claramente yo concluí que el gringo era Raro! Finalmente él se había confundido cuando dije que reencarnaría en cepillo de dientes y me preguntó si yo creía en la reencarnación en objetos inanimados. Lo cual es el equivalente al... los perros no comen papel.

Así que tal vez después de todo, el Gringo no era psicópata, tan sólo tenía un Síndrome... lo cual sigue sin explicar por qué un personaje de esas características llega a mi vida y yo salgo con él

Como dice un amigo, de debajo de qué piedra los saco???

domingo, 18 de octubre de 2009

Sobre la tristeza de la distancia

Mi mejor amigo esta triste. Una de mis mejores amigas esta triste también. Y aunque sus tristezas están conectadas son muy distintas. Él esta en Canadá y ella en Colombia. Él vive con su roomate y ella con su familia. Él me llora por Skype y ella sale con sus amigas que la oyen, la abrazan y sospecho la emborrachan.

Y es que al vivir por fuera todo es distinto. Todo se ve desde una perspectiva diferente. Un mal día en Colombia es diferente de un mal día fuera de Colombia. Es más duro y más difícil. Últimamente he pensado mucho en este tema. Mi psicóloga dice que vivir por fuera lo pone a uno en una posición de debilidad y de extrema vulnerabilidad. Y yo creo que es cierto. Las redes sociales que lo sostienen a uno en su país dejan de estar y se convierten en llamadas por teléfono llorosas. Mails tristes. Y eso no es lo mismo.

Entonces todo se ve desde una perspectiva diferente y eso altera las relaciones que uno crea. Y no sólo las relaciones de pareja, todas las relaciones. Se hace uno amigo de gente a la que jamás le hablaría en su ambiente natural, simplemente porque es alguien con quien hablar y salir. Y eso tiene cosas buenas, una de mis mejores amigas en India, una mujer a la que llegué a querer con todo mi corazón, era una persona a la que jamás me hubiera acercado si no estuviera forzada a hacerlo. Descubre uno gente cuando se ve obligado a ir más allá de los prejuicios, estereotipos, ideas, perezas y temores.

Pero también se queda uno en relaciones por miedo a la soledad. A veces se encuentra a uno mismo pensando en mantener ciertas relaciones no por lo que aportan, sino por ese pánico de quedarse aún más solo. Se aferra uno a cosas que no son sanas. Es muy probable que yo jamás hubiera salido en una segunda cita con el gringo si no hubiera sido porque me sentía sola. Y él era alguien con quien hacer cosas.

Y cuando las cosas no fluyen o no funcionan, duele mucho más. Hay más espacio para el dolor. En Bogotá yo era una persona que cuando no me aparecía un chico, llamaba a una amiga o amigo y armaba plan. Aquí, esa opción no siempre existe porque no tengo tantos amigos. Y nuevamente, eso hace que me aferre profundamente a los que tengo... y últimamente me he dado cuenta que eso trae unos riesgos muy altos.

Pero ¿se puede hacer algo? La respuesta obvia es expandir la red social. Hacer más amigos. Pero cuando pasan cosas particularmente felices, tristes o difíciles, yo extraño a mis verdaderos amigos, a los que me conocen hace años, a mi familia que me quiere desde siempre... y eso no esta aquí.