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viernes, 3 de junio de 2016

Déjalo ir...

Mi memoria es una cosa rara. Me cuesta mucho aprenderme nombres pero sé exactamente qué tenía puesto en mi primer date (jeans, camiseta blanca, saco azul y un collar con un dije azul noventerísimo), el día que salí por primera vez con el Ex (saco gris que picaba y que compré en Naf Naf y jeans) y la noche que me di los primeros besos con Open-Boy (vestidito azul que luego boté porque no fui capaz de volverlo a usar porque me daba tristeza). Y no solo me acuerdo de cosas  que pasaron en momentos importantes, también sé que las primeras películas que renté cuando Blockbuster llegó a Colombia fueron Mujercitas y Belle Époque. 

Hay cosas que por algún motivo se quedan grabadas en mi mente y no hay forma de dejarlas ir. Y realmente no me parece grave que mi cerebro este lleno de datos inútiles como que mi cuaderno de sociales en décimo era de los Auténticos Decadentes no porque me gustara la banda sino porque me pareció que era una buena definición del tema. Lo que me parece grave es que hay sensaciones, sentimientos, momentos y dolores que no puedo olvidar, que simplemente no puedo dejar ir. 

Y entonces los recuerdos se convierten en el arma para no dejar ir las cosas. Están ahí, permanentemente, mostrándome la ausencia como una constante. En este momento no se trata solo de ese amigo que ya no es y que tanto me pesa, se trata también de un rechazo que viví hace poco y que simplemente no sé cómo superarlo. 

Dentro de las cosas que me joden a mi la vida es la sensación de rechazo. Cuando supe que esto había pasado pero no pude saber los motivos, entré en un conflicto horrible. He analizado una y otra vez todo lo que pasó buscando las señales de por qué ya no quieren que yo esté. Y sé que probablemente nunca lo vaya a entender y que, al igual que con ese ex amigo, nada vaya a cambiar si de repente encuentro las razones verdaderas de lo que pasó... pero el no saber me mata. 

Al final lo que he aprendido es que como en todo el tiempo ayuda a que la incertidumbre no pese... Y llegara el día en que solo me queden los recuerdos sin un sentimiento amarrado a ellos. 


lunes, 17 de diciembre de 2012

Todo lo que se puede sentir...

[Ron and Hermione ask Harry about his first kiss with Cho] 
Ron Weasley: Well? How was it? 
Harry Potter: Wet. I mean, she was sort of crying. 
Ron Weasley: [laughs] That bad at it, are you? 
Hermione Granger: I'm sure Harry's kissing was more than satisfactory. Cho spends half her time crying these days. 
Ron Weasley: You'd think a bit of snogging would cheer her up. 
Hermione Granger: Don't you understand how she must be feeling? Well, obviously she's feeling sad about Cedric, and therefore confused about liking Harry, guilty about kissing him, conflicted because Umbridge is pressing to sack her mum from the Ministry, and frightened about failing her OWLs because she's so busy worrying about everything else. 
Ron Weasley: One person couldn't feel all that. They'd explode! 
Hermione Granger: Just because you've got the emotional range of a teaspoon... 
(Si prefieren ver el vídeo aquí esta porque no supe cómo añadirlo) 

Claramente... yo tampoco tengo the emotional range of a teaspoon. Y eso siempre es bueno. 

Al final, hay que recordar todo ese tiempo donde lo único que sentía era un enorme hueco... o peor cuando no había nada que sentir y vivía con la desesperanza de creer que así sería siempre. 

Entonces es muy emocionante ver los cambios tan profundos que ha tenido mi vida.