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martes, 5 de julio de 2011

Un creo desesperado

Ayer fue un día de cambios intensos. Amanecí feliz, cosa muy extraña en lunes y terminé mi día cansada, frustrada y con un hueco que a veces me pregunto si alguna vez desaparecerá. Ya me iba a dormir cuando me encontré con un concierto de Fito Páez. Y al oír una versión hermosa de Creo, sentí como la letra me hería. Creo que aún tal vez piensas en mí.

Y es que ¿de qué me sirve creer? Ya no basta con solo creer. Yo necesito más. En lo único que puedo realmente apoyarme es en lo que sé. Y lo que sé es que tengo que agarrarme con toda mi fuerza de la diminuta tranquilidad que he vuelto a sentir. Tengo que aferrarme a la certeza de que al irse, él determinó que no era para mí, a la certeza de que merezco más y a la certeza de que estoy mucho mejor. Y mientras escribo estas palabras recuerdo esa canción de Charly García que tanto bien me hizo en un momento de la vida: No razonar, desaparecer, cuando tenías que estar, te echaste a correr. Lo que hiciste en mí, no tiene perdón y yo sé que me siento mucho más fuerte sin tu amor. Y aunque no ha llegado el día en que me sienta mejor sin su amor, ya llegó el día en que me siento mejor... Y eso es un GRAN paso.







martes, 21 de junio de 2011

Estas mañanas...

Y te despiertas cansada. Cierras los ojos y anhelas un rato más en la cama, pero no se puede y además no serviría de nada. Hace rato que has dejado de dormir bien. Su ausencia llena tus sueños, donde lo ves, lo traes de vuelta o lo despides nuevamente. Te preguntas cuánto más falta para que esto pase, para que te vuelvas a sentir como tú misma. Respiras y sigues con tu día. Tratas de animarte y te cantas Salir al sol de Fito Páez, sonríes con la ironía y te dices que es cierto que, Hay que volver a empezar, Hay que volver a soñar, Hay que volver a sentir, que no se puede vivir sin esa poca de sal. Una parte de ti te dice que eso no tiene sentido, pero te rehúsas a oírla y aceptas que lo único que puedes hacer es seguir tratando de estar bien, porque no hay nada más que puedas hacer. Revisas los correos en el celular de manera automática pero sabes que no habrá nada de él. Hoy lo único que queda de él es ese espantoso silencio que tanto duele. Y cuando compruebas que efectivamente nada proviene de él, sabes que estás en el peor de los mundos: su silencio te daña, desgasta y lástima pero sus palabras causarían exactamente el mismo efecto. A menos claro que las palabras dijeran lo que tú sueñas y anhelas. Te prohíbes pensar en la posibilidad de su regreso. Te limpias las lágrimas y sales de tu casa. Pasas por la mezcalería, te duele cuando piensas en que te hubiera gustado llevarlo allí. Odias todos los could have been. Pones tu música y la canción llena el silencio. Hoy decidís un país, podes cambiar este gris, ahora o no lo haces más. Deseas que Fito no hubiera escrito la línea Alguna vez en la vida amor, vamos a volver a hablar. Te tragas el nudo en tu garganta, te dices una vez más que no te puedes permitir la esperanza y sigues adelante. A veces sientes que hubiera sido mejor si no le hubieras dado tanto de ti, así tal vez habría menos elementos para recordarlo, pero sabes que el haberte abierto por completo ante él y haberle dado todo, es la señal clara y natural del amor que sentiste. Y así hoy solo tengas silencio y ausencia, amar siempre será una buena idea.




domingo, 19 de junio de 2011

Cantar hasta que se calme el corazón

Yo puedo beber
puedo deshacer
mi alma en un segundo.

Y puedo escribir muy lejos de mí
puedo darte el mundo. Mientras te reís y me haces sufrir
loca es tan absurdo.

Yo te di un lugar
yo te di mis manos
y que estemos juntos.

Te podes pirar te podes mojar
no podes callarte.

Pero nena igual yo sé que al final
puedo imaginarte. Vas a ser feliz vas a darme a mi
algo de tu sangre.

Vamos a entender que acabó el ayer
sólo me dejaste.

Todas las figuras que se vuelven hacia mí son las sombras de un hechizo que pasó.

Todos los momentos en los que te hice feliz
Son los restos de nuestro amor.




miércoles, 20 de abril de 2011

¿detenida?

Tattoo-boy regresa el domingo de su viaje. Y mientras él ha viajado, conocido, experimentado, yo... yo sigo detenida. Y mientras escribo esa palabra me pregunto hasta dónde es cierto.

Fui a Colombia. Acompañé a mi mejor amiga casarse. Me reencontré con V, lo abracé y bailé en sus brazos. Lo oí decirme que me quiere como a nadie y pude sentir que seguimos siendo.

Terminé mi curso, me aseguré de encontrar otro y ahora estoy en un intermedio donde me ha costado profundamente seguir escribiendo.

La distancia con mis amigos siguió creciendo sin que yo sepa cómo frenarla. Duele pero no sé si es posible hacer algo. La situación me ha regresado a mi adolescencia, con la diferencia de que yo ya no soy la misma y no sé si tiene sentido alguno pedirle a la gente que regrese.

Y me mudé. Escribo en una sala que hasta ahora empiezo a sentir como mía. En un edificio distinto, sin poder callar la pregunta ¿tomé la decisión correcta?

Y empecé a idear un ruta para mí. Con una fecha -octubre- y unas posibilidades específicas.

El problema entonces es que tal vez ha sido una época de soledad, de hacer las cosas por mi cuenta, de estar cerca de las amigas de la oficina, lejos de lo que consideraba mi mundo y sin un hombre-del-momento.

Y si tu corazón ya no va mas
si ya no existe conexión con los demás
si estas igual que un barco en alta mar
tirate un cable a tierra.


Y entonces, mientras buscaba esa canción, esa frase en particular para pegarla aquí, encontré la última estrofa.... en la cual tal vez deba empezar a creer:

No creas que perdió sentido todo
no dificultes la llegada del amor
no hables de más, escucha el corazón
ese es el cable a tierra