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lunes, 6 de febrero de 2012

Los arrepentimientos...

Dice el cliché que uno no debe arrepentirse de nada en la vida, porque todo lo que hizo lo condujo hasta donde uno esta. Y según mi entrada anterior, creo que eso es relativamente cierto. Pero esto no significa que no haya algunas cosas que no hubiera querido hacer distinto.

Así que aquí vamos con la otra parte del ejercicio.

Day Five: Six things you wish you’d never done.

  1. La uno y la dos son muy parecidas: Me arrepiento de las cosas que he dicho. En los dos casos, sin ninguna mala intención, conté una historia que no era mía y tuve que sufrir las consecuencias. En el caso uno, logré no salir tan mal herida y sirvió para que las cosas quedaran claras con mis mejores amigos, para que los límites se fijaran y al final, quiero pensar que todos aprendimos algo positivo de mi error.
  2. En el segundo caso... cometí el mismo error, confié en quién no tocaba y el universo se encargó de mostrarme de una buen vez que uno solo cuenta la historia propia. La consecuencia fue que perdí a quién en su momento llegó a ser la persona más importante de mi vida en Méxica (no importa que para ese momento ya nos hubiéramos alejado y yo me hubiera llegado a sentir extremadamente traicionada por él... estábamos en el camino de arreglar las cosas) y aunque los años han pasado... nada nunca volvió a ser lo mismo y ya ni siquiera podemos vernos.
  3. Me arrepiento de no ser más perservarte en la lucha por alcanzar mis sueños. Sé que estoy intentando hacer las cosas de forma distinta y que hoy di varios pasos... también sé porqué me ha costado tanto no ser más activa con el tema, pero hubiera querido hacerlo distinto.
  4. Hoy me gustaría no haber sido tan tímida, tan miedosa... particularmente respecto a los hombres. ¿Qué hubiera pasado si le hubiera hablado a esos que me gustaron?
  5. Hubiera querido ser más activa durante la maestría, haber entrado al coro antes, haber tomado más clases de temas que me interesan... en fin, haber aprovechado un poco mejor mi tiempo.
  6. Esta es complicada... yo vivo tranquila con mi decisión de irme de Colombia.... pero si hubiera querido, y aún quisiera, poder estar de una forma más activa en la vida de los que quiero. No creo que sea arrepentimiento per sé... pero si me duele ser una ausencia en momentos importantes.

Coulda, Woulda, Shoulda


martes, 25 de mayo de 2010

La felicidad y las relaciones

Hace algún tiempo oí en uno de mis podcasts sobre un estudio acerca de la Felicidad. Su director, George E. Vaillant, quiso explorar este tema y ver qué hace que una persona sea o no feliz. Para eso, realizó uno de los estudios longitudinales (Já! no he olvidado mis clases de metodología) en la historia. Durante más de 70 años, estudió a un grupo de 268 hombres que a finales de los años 30 ingresaron a Harvard. Así los ha estudiado mientras ellos estudiaban, se graduaban, casaban, divorciaban, eran padres, trabajaban, etc.

Alguna vez lo entrevistaron y le hicieron la pregunta obvia: ¿Qué había encontrado gracias a su estudio? y la respuesta es maravillosa:

“That the only thing that really matters in life are your relationships to other people.”

Hoy cuando pienso en los momentos de mayor tristeza y depresión de mi vida, me doy cuenta que han sido los momentos en donde menos personas cercanas tenía. Hace 10 años, cuando fui tan profundamente infeliz, me había alejado de mis amigos, a duras penas le hablaba a mi papá, la relación con mi mamá era pésima, las cosas con mi novio eran un desastre y mi familia era un grupo de extraños amistosos. Y fue ahí donde caí en la depresión y donde toqué fondo con los problemas y circunstancias de mi adolescencia.

Gracias a ese momento aprendí que era básico mantener a mis amigos cerca y no permitirme jamás cambiarlos por un noviazgo. Cuando empecé a salir con el Ex, lo primero que hice fue aclararle que mis amigos estaban primero, ya que durarían más que él. Y tal como lo predije, el Ex pronto fue Ex y mis amigos ahí siguieron.

Pero la familia no era tan importante para mí. No era una relación determinante.... Hasta que me vine a México y los extrañé. Y hasta que pasaron tantas muertes en el 2009 y me di cuenta que mi familia es una red de apoyo increíblemente fuerte, que me da ánimo de seguir adelante y que no deja que yo me rinda.

Leo y releo la frase y pienso en cuanta razón tiene. Y entonces pienso en los amigos que he perdido. Además de la muerte, las pérdidas de mis amigos, son las cosas que más me duelen en la vida. Algunos de los que perdí los recuperé en la distancia y ahora la relación se limita a ser algo cordial a través de Facebook. Otros no han vuelto. Al día siguiente de mi cumpleaños, me llegó un correo felicitándome de quién en un momento de mi vida fue mi mejor amigo. Sentí algo horrible cuando me di cuenta que ni siquiera había notado que él no me había escrito. Y sé que es normal que las relaciones cambien, que la gente se aleje y se acerque durante la vida. Pero fue feo darme cuenta que una de las relaciones que tanto había significado, ya no es nada.

Y la verdad es que al vivir lejos muchas relaciones se pierden. Relaciones que dependían de la cercanía física y de una rutina de eventos compartidos. Creo ser buena en darle continuidad a mis relaciones, pero es muy triste cuando me doy cuenta que en algunas de las que más me importaban, fracasé. A eso debo sumarle, que este año cometí un gran error con un amigo al que quería mucho. No creo haberlo perdido del todo, pero sé que ya no es lo mismo. Así que si pudiera cuantificarlo diría que estoy en un déficit de 1.5 amigos. 1.5 relaciones que aportaban a mi vida y hacian que fuera más feliz.

Esto no quiere decir que no haya ganado gente en estos años en México. Y hoy tengo algunos amigos que no tenía cuando ese 1.5 amigos estaba en mi vida... pero con ellos dos la relación era mucho más profunda y valiosa que los otros que he encontrado desde entonces.

Entonces habrá que fortalecer las relaciones que tengo...

***
Un gran artículo sobre ese estudio:
http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2009/06/what-makes-us-happy/7439/1/