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miércoles, 24 de octubre de 2012

El Potencial desaprovechado Vol. 2

Hace más de dos años escribí una entrada sobre el potencial desaprovechado donde me quejaba de lo que pasa cuando conozco a alguien que me gusta, me parece chévere, la cosa parece fluir y de repente desaparece. Caen en esos hoyos negros que estoy segura abundan en esta ciudad. 



Dos años más tarde vuelvo a tener la misma sensación. Y vuelvo a acordarme de M que tan bonito me parecía y con quién se coqueteaba tan chévere. O del Rasta que aunque hoy pienso que no hubiera sido tan buena idea (muy hippie para mí) me generaba emoción y con quién teníamos una química increíble. 

Hoy siento la frustración por alguien distinto. Alguien que en el papel se ve increíble, con quién hubo química y con quién me reí. Pero que antes de que hubiera espacio para nada, desapareció en el horrible silencio de los mensajes no respondidos.

Ayer le decía a una gran amiga, que el problema no es que se desaparezca. Finalmente shit happens y no hay nada que hacer. Lo que me molesta y frustra, es la sensación de hubiera podido ser algo chévere. Incluso si al final resultaba que no lo era, como pasó con Mr. M, yo prefiero la certeza de que solo fue una chispa inicial sin un sustento en la realidad, a la sensación de if only. Al menos con Mr. M no tengo la más mínima duda de que las cosas fueron como debían ser, que no había opción entre los dos y que todo terminó como debía terminar. Pero en este caso... no dejo de preguntarme qué hubiera pasado si me llamaba, si nos volvieramos a ver, si... 

Pero no tiene sentido hacerme esas preguntas.

Supongo que puedo decirme a mí misma que la prueba de que el tipo no es para mí, es que finalmente se desapareció. Y para qué voy a querer a alguien que se desaparece?

Pero incluso cuando me digo eso... la sensación del could have been... ahí se me queda. Y me jode la cabeza. 




jueves, 26 de enero de 2012

Pensando en su silencio

"El Universo no gira a tu alrededor".

Es una de esas cosas que uno sabe. Pero que en la práctica, uno no aplica. Porque es muy difícil no tomarse las cosas de forma personal. Sobre todo, cuando las acciones de personas cercanas lo afectan a uno.

En la terapia he podido ver cómo la gran mayoría de las veces las acciones (y reacciones) de los otros responden a sus propias historias y momentos. Que entonces, nada, o muy poco, tienen que ver con uno.

Entonces hoy ando con la duda de si el silencio de Possibility-Boy es conmigo o no. Las cosas no terminaron como yo quería pero él una y otra vez insistió que yo era alguien muy importante para él, que nuestra amistad (y sí... no fui tan feliz de que eligiera esa palabra para definir lo que éramos) era fuerte y que superaríamos lo que pasó en sus últimos días en el DF. También me dijo que él no era bueno para mantenerse en contacto y que eso era algo que quería cambiar, así que si yo veía que se estaba distanciando que por favor le dijera. Y yo estuve tranquila.

Pero los días han pasado y no volvimos a hablar. Pasamos de una rutina donde yo abría el chat y casi de forma inmediata me encontraba con su Buenos días, a un silencio donde yo a veces lo saludo y no hay respuesta. Así que hice mis intentos... mandé un mail, el cual por supuesto nunca me respondieron. Espacie mis saludos para que no me acusara de intensa... y nada.

Y hoy fue mi último intento. Intenté ser lo más clara y directa posible. Decir las cosas como las pienso y siento. Hasta ahora solo ha habido silencio de su lado y tengo la sensación de que será lo único que habrá.

Y estoy molesta. Porque siento que esto tiene muy poco que ver conmigo, pero eso no significa que una respuesta no sea necesaria. También siento que esto muestra que para él, las cosas no eran tan simples como alegó en su momento.

Al final... en estos días he podido depurar todo lo que pasó y ver que al final mis sentimientos eran lo que creía: un cariño muy grande. Y por eso me duele. Porque extraño conversar con mi amigo, hablar de mil temas y tener cerca a alguien que ampliaba mi mundo. Pero si él no quiere o puede, no hay nada que hacer. Lo intenté y traté de hacer las cosas como mejor pude. Eso me da tranquilidad, aunque no me quita el dolor de sentir la pérdida de alguien que es importante.

domingo, 3 de enero de 2010

Renuencias

Mañana vuelvo a trabajar. Vuelvo a la rutina de levantarme temprano, correr en el metro, trabajar todo el día. Estar con gente. Me siento diferente. Le escribí a un amigo diciéndole que siento que el dolor me ha cambiado. Cuando estuve en Bogotá mi papá me dijo que me veía diferente, que por primera vez me veía adulta. En cualquier otro momento de mi vida ese comentario me hubiera hecho feliz. Ahora lo siento como una prueba más de lo que el dolor ha generado.

El 2009 por fin se acabo. Yo regresé al DF. Y aunque me hubiera encantado quedarme en Bogotá unos días más... creo que en el fondo fue mejor volver y tener una semana para estar conmigo misma. En silencio. Viendo televisión en exceso. Saliendo a caminar. No he llorado casi desde que regresé.

Pero sé que aún no estoy bien. Y así suene melodramático una parte de mí no sabe si volverá a estar del todo bien. En la película de Sex and the City, Carrie pregunta si ella volverá a reirse de nuevo. Hoy entiendo esa sensación. No es que no me haya reido en estas semanas. Lo he hecho. Pero no con ganas. Al menos no al 100%. Y aunque racionalmente sé que llegará el día en que este bien, sea feliz y no me sienta triste... aún no veo cómo sucederá eso.

***

Y mientras en Bogotá estuve concentrada en el duelo, en ver a la gente que quiero y en dejar salir todas mis emociones... al volver me encontré con el hecho de que no lidié del todo con la desaparición de Pandro-Fashion-Boy. Es un hecho absolutamente incomprensible. Me despedí de él con una carta. Una vez más y en menos de un mes tuve que poner en palabras un adiós. En la medida en que no teníamos muchos espacios, no hay muchas cosas que extrañe en términos prácticos. Pero la verdad es que extraño su presencia y siento su ausencia en todas partes. Y sobre todo, siento en mi interior la incomprensión.

No lo entiendo. No merecía lo que me hizo. Me había ganado un "no quiero más".